TDAH y Problemas de Atención

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo del autocontrol. Engloba problemas para mantener la atención y para controlar los impulsos y el nivel de actividad. Estas dificultades se reflejan en el deterioro de la voluntad del niño o de su capacidad para controlar su conducta a lo largo del tiempo y para mantener en su mente las metas y consecuencias futuras.

Se ha podido constatar que los síntomas del trastorno tienen un gran impacto en su desarrollo e interfieren en su funcionamiento social, emocional y cognitivo, por ello es fundamental detectar las dificultades cuanto antes y poder efectuar una intervención encaminada a minimizarlas.

Aquí vemos algunos síntomas del  TDAH:

En cuanto a la falta de atención: 

  • A menudo no logra prestar adecuada atención a los detalles o comete errores por descuido en las actividades escolares, en el trabajo o en otras actividades.
  • A menudo tiene problemas para mantener la atención en tareas.
  • A menudo pareciera que no escucha cuando se le habla directamente.
  • A menudo no cumple las instrucciones y no logra completar las actividades escolares, las tareas del hogar o las responsabilidades del lugar de trabajo (p. ej., pierde la concentración, se desvía).
  • A menudo tiene problemas para organizar tareas y actividades.
  • A menudo evita, le disgustan o se niega a hacer tareas que requieren realizar un esfuerzo mental durante un periodo prolongado (como las actividades o las tareas escolares).
  • A menudo pierde cosas necesarias para las tareas y actividades (p. ej., materiales escolares, lápices, libros, herramientas, billeteras, llaves, papeles, anteojos, teléfonos celulares).
  • A menudo se distrae con facilidad.

En cuanto a hiperactividad e impulsividad:

  • A menudo se mueve nerviosamente o da golpecitos con las manos o los pies, o se retuerce en el asiento.
  • A menudo deja su asiento en situaciones en las que se espera que se quede sentado.
  • A menudo corre o trepa en situaciones en las que no es adecuado (en adolescentes o adultos puede limitarse a una sensación de inquietud).
  • A menudo no puede jugar o participar en actividades recreativas de manera tranquila.
  • A menudo se encuentra “en movimiento” y actúa como si “lo impulsara un motor”.
  • A menudo habla de manera excesiva.
  • A menudo suelta una respuesta antes de que se termine la pregunta.
  • A menudo le cuesta esperar su turno.
  • A menudo interrumpe a otros o se entromete (p. ej., se mete en conversaciones o juegos).

No dudes en consultar con nosotros si observas que tu hijo manifiesta de forma frecuente algunos de los estos comportamientos.

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